Yo también tengo un padre.

Mis horripilantes parientes viven en uno chalés adosados muy cera de nosotros, tan sólo a dos paradas de tranvía de distancia, en dirección a las afueras de la ciudad. Un adosado es una de esas con un jardín delantero del tamaño de una toalla de baño y otro trasero del tamaño de una toalla de playa. !Ah!, y con una distribución estúpida: el salón es demencial mente grande y las dos habitaciones de los niños, diminutas. En ella solo cabía una cama una mesa diminuta y una silla.

(Nöstlinger, Christine) (199) Yo también tengo un padre. Ed: Alfaguara Juvenil. Alemania. Pag: 27.

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El nombre de la rosa.

EI 16 de agosto de 1968 fue a parar a mis manos un libro escrito por un tal abate Vallet, Le manuscript de Dom Adson de Melk,
traduit en français d’après 1’édition de Dom J. Mabillon (Aux Presses de I’Abbaye de la Source, Paris, 1842). El libro, que incluia una serie de indicaciones históricas en realidad bastante pobres, afirmaba ser copia fiel de un manuscrito del siglo XIV, encontrado   a su vez en el monasterio de Melk por aquel gran estudioso del XVII al que tanto deben los historiadores  de la orden benedictina. La erudita trouvaille (para mi, tercera, pues, en el tiempo) me deparó muchos momentos de placer mientras me encontraba en Praga esperando a una persona querida. Seis días después las tropas soviéticas invadían la infortunada ciudad. Azarosamente logré cruzar la frontera austriaca en Linz; de allí me dirigí a Viena donde me reuní con la persona esperada, y juntos remontamos el curso del Danubio.

(Eco, Umberto) ) (1980) El nombre de la rosa. Ed: Bompiani. Bompian. Italia. Pag: 5.

!Padrísimo, Natacha!

Cuando la mamá de Natacha llega a casa, encuentra la cartulina escrita sobre la mesa, los cartones coloreados en el suelo y na nota:

Mamá saque a Rafles de premio porque hoy empecé a darle clases !y enseguida reconoció los colores! (!Si sigue así va a ser un delfín, por lo menos!) Te llamé para preguntarte si lo podía dejar perseguir un gato si veíamos, pero no estabas entonces hoy no o dejo, no te preocupes. Lo levo a pasear y de paso salimos a leer carteles para que progrese más.

(Pescetti, Luis María) (2008) !Padrísimo, Natacha!. Ed: Alfaguara infantil.  Argentina. Pag: 91.

!Padrísimo, Natacha!

La maestra les pide una lista de frases que impliquen comparaciones de pesos y medidas. Les sugiere que incluyan palabras como largo-corto, liviano-pesado, gordo-flaco, entre otras.

  • Una mesa es más filosa que una montaña.
  • Un barco no es tan largo como una película.
  • El Sol es más liviano que la Galaxia.
  • Un auto es más pesado que una bicicleta ( si hay que subir una montaña, es más liviano ir en auto). (…)

(Pescetti, Luis María) (2008) !Padrísimo, Natacha!. Ed: Alfaguara infantil.  Argentina. Pag: 45.

!Padrísimo, Natacha!

La escuela organiza una Feria de Ciencia y Tecnología. La maestra propone una serie de trabajos previos para introducir a los chicos en el tema. El primero es que averigüen la diferencia entre ciencia y tecnología. 

La ciencia es por ejemplo la electricidad, los pararrayos, o sea, todo así. Y la tecnología es la leche, por ejemplo, que nos da queso. O los aviones.

(Pescetti, Luis María) (2008) !Padrísimo, Natacha!. Ed: Alfaguara infantil.  Argentina. Pag: 17.

El Pingüino.

Los pequeños pingüinos están preparados para sumergirse. Recorren el camino que lleva al mar junto con sus padres. Allí podrán jugar con las olas y comer todo el pescado, gambas y langostinos que quieran En cuanto entren en el agua, sabrán nadar y alimentarse como si fueran adultos. Los polluelos tienen ahora cinco meses. Es el momento de cambiar el pulmón  lanoso por plumas.

(Jones, Anne) (2006) El pingüino. Ed: Combel. Polonia. Pag: 14.

El Pingüino.

Es difícil reconocer a un macho entre miles de pingüinos vestidos con el mismo traje negro y blanco. Por eso, la única solución es que a hembra rodee al grupo y emita un sonido particular que él reconocerá y responderá. Y es que no hay dos pingüinos que realicen la misma llamada.

Cuando vuelve del mar, la hembra se lleva consigo hasta tres kilos de pescado y de langostinos en una especie de bolsa que tiene entre la boca y el estómago.

(Jones, Anne) (2006) El pingüino. Ed: Combel. Polonia. Pag: 8.

 

El Pingüino.

Aunque el pequeño pingüino sea un ave marina, nace lejos del mar, pues los  pingüinos forman colonias en tierra firme. Todavía tienen que pasar muchos meses antes de que se sumerja en el agua.

Al igual que otros polluelos sobre el hielo, el pequeño  pingüino ha roto la cáscara bajo la atenta mirada de su padre. Y es que.éste ya lleva casi dos meses incubando el huevo si perderle de vista ni u solo instante.

(Jones, Anne) (2006) El pingüino. Ed: Combel. Polonia. Pag: 3.

El club de los jóvenes inexistentes.

Alguien quien siempre me llamó la atención fue sin duda Alister Guerrero, quien siempre parecía andar en otro mundo -en la luna dirían las personas mayores-, en una perpetua abstracción que primero alarmó a las maestras pues pensaban que era autista osea alguien que estaba desconectado de todo y de  todos. Acudió, a solicitud de las mentoras, el señor Guerrero paar aclararles que su hijo había nacido así, en Babia, pero bastaba ver sus calificaciones para comprobar que pese a su aire distraído, sí ponía atención y estudiaba.

( Licona, Alejandro) (2010) El club de los jóvenes inexistentes. Ed: Progreso. México. Pag: 29.

El club de los jóvenes inexistentes.

La primera vez que vi a Pepe tuve la impresión de que traía una mazorca en la boca por lo enormes y amarillos que eran sus dientes. Era desgarbado como lo son todos los adolescentes y el uniforme de la secundaria, que en los demás se les veía bien , a él parecía quedarle des proporcionadamente mal, como si mi amigo tuviera un brazo más largo que el otro, una joroba o cojo de plano, deformidades que desde luego  no poseía y que sin duda lo hubieran hecho, si no popular, cuando menos conocido entre la nube de estudiantes que acudíamos a la Secundaria Técnica Industrial 55, allá en el barrio del Carmen en Coyoacán.

( Licona, Alejandro) (2010) El club de los jóvenes inexistentes. Ed: Progreso. México. Pag: 13